martes, 22 de junio de 2010

Las visitas a la Luna

José Hubell

Los norteamericanos no fueron los primeros que pisaron suelo lunar, sino astronautas de la extinta Unión Soviética, pero dicha proeza culminó en tragedia. El 5 de junio de 1968, a las 8.09 a.m., los rusos iniciaron su proyecto Lenin, con el lanzamiento de un poderoso cohete que puso en el espacio la cápsula MARX-1. Director de operaciones fue el prestigioso científico Lev Mohilin. En octubre de este mismo año, Mohilin y su hijo escaparon a Turquía y luego a Francia. Allí revelaron que el proyecto Lenin puso a dos hombres en la Luna mucho antes que los norteamericanos, pero que llegó a su fin trágicamente.

Según Mohilin, los dos astronautas soviéticos del Marx-1 tenían por nombres Ilya y Evgeny. El vuelo y el alunizaje de la nave no causaron novedad. Ya en la superficie lunar, ambos se entregaron a sus experimentos y a la recolección de muestras, hasta que sobrevino lo inesperado. Ilya dio aviso a la tierra gritando: “¡Hay algo aquí! ¡Algo que ha salido del suelo! ¡Es una máquina horrible”... En su desesperación describió una máquina enorme que se desplazaba sobre largas y flexibles patas, guiándose al parecer por un mirador giratorio ubicado en su cima. La orden de regresar a la nave sólo pudo ser obedecida por Ilya, quien contó a gritos el drama de su compañero: “¡Han atrapado a Evgeny! ¡La máquina lo está aplastando...!”. Crujidos tremendos se escuchó, al mismo tiempo, en la base de control. Ilya no pudo proporcionar más detalles durante su viaje de regreso: todo lo que sabía era que una máquina surgida silenciosamente de la superficie selenita los había atacado y había pisoteado como a un insecto a Evgeny (1).

Ya en tierra el sobreviviente fue sometido a intenso interrogatorio, pero Mohilin nunca se enteró de los resultados; considerado como sospechoso político, junto con su hijo, tuvo que escapar del país al poco tiempo. Hoy vive en París.

Hemos dado inicio al presente artículo con la tragedia sucedida a los astronautas soviéticos debido a que son muchos los misterios que se han dado en el satélite de la tierra. Y prosigamos con los hechos. El 21 de julio de 1969, los astronautas norteamericanos Buzz Aldrin, Neil Armstrong y Michel Collins orbitaron la luna, antes de que el “águila” alunice con los dos nombrados en primer lugar. De pronto ambos se sobresaltaron y la frecuencia cardíaca de Armstrong se disparó a 160 latidos por minuto y empezó a gritar a Houston: “...¡Son extraños... ellos están aquí en la superficie! ¡Apolo 11 llamando a la misión de control... Son visitantes que llegaron antes de nosotros... parece una comitiva de recibimiento...! ¡Repetimos, hay otras naves espaciales aquí. Ellos están alineados a un lado del cráter...!”.

¿Y cuál fue la verdadera misión del Apolo 11? Los militares de la NASA, mucho más poderosos que los científicos, en misiones anteriores lograron obtener miles y miles de fotografías de la superficie lunar, donde se apreciaba nítidamente las vistas de cadenas de monolitos alineados de manera artificial, conocidos como las “columnas de Blair”, los cuales fueron fotografiados por el Luna 9 soviético y el Orbiter-2 norteamericano y monumentales construcciones que a todas luces no eran humanas. La verdadera misión de Armstrong y Aldrin era filmar las construcciones ubicadas muy cerca de donde alunizaron, en el área del Mar de la Tranquilidad.

Ante las imponentes construcciones las frecuencias cardíacas de ambos astronautas volvieron a sobrepasar los 150 y 160 latidos por minuto. El film de las construcciones lunares duró 14 minutos. Destaca en el film una especie de hangar de 60 metros de longitud y 9 metros de altura, apreciándose 12 ventanales y una puerta central. Nosotros tuvimos acceso a dicho film mediante el DVD titulado MIRLO ROJO, cuyo realizador y guionista es el afamado J.J. Benítez, de 50 minutos de duración (2). Y ello se halla confirmado por el ingeniero de la NASA Alan Davis, quien en entrevista televisiva manifestó tajantemente lo siguiente: “Allí no había un sólo muro, sino varios y por su morfología era imposible que se tratara de un capricho de la geología.

Los bloques de piedra estaban muy erosionados, pero estaba claro que aquello era artificial. En algunas de las paredes, a algo más de un metro de altura, había agujeros que me recordaban a lo que hoy son nuestras modernas ventanas; también había otro tipo de huecos que estaban cerca del suelo como si fueran puertas. La NASA investigó a fondo aquellas ruinas, pero no fueron capaces de determinar su antigüedad. Sin embargo la conclusión a la que llegaron fue clara, una civilización desconocida tuvo hace miles de años una base sobre la Luna. Incluso es posible que estuvieran allí antes del nacimiento de la raza humana (3). Davis fue uno de los privilegiados que vieron esa filmación de 14 minutos. Los militares americanos habían satisfecho la primera parte de un diabólico plan. Y en la plaza que quedó en suelo selenita se plasmó el siguiente mensaje: “Hemos venido en son de paz en nombre de toda la humanidad”. E inmediatamente nos viene una pregunta: ¿este mensaje a quién iba dirigido? Indudablemente a una especie no humana. Sin embargo, mintieron.

Hasta diciembre de 1972, fecha en que acabó el proyecto Apolo, volaron cinco naves, las que fotografiaron más construcciones y que llevaron a cabo la segunda parte del diabólico plan: destruyeron todas las construcciones y -lo más grave- utilizaron armas tácticas nucleares contaminando la Luna. ¿La razón de ello? Que dichas construcciones si eran conocidas por toda la humanidad llevarían al caos total en la tierra, y eso ellos no podían permitir. Finalizamos el presente artículo haciéndonos la misma pregunta que se hace J.J. Benítez: ¿por qué nunca más se volvió a la Luna?...

Notas

(1) M. Brozovic. OVNIS: ¿asesinos del espacio? Revista COSMOS, 1994. Lima. Perú.

(2) J.J. Benítez. Mirlo Rojo. DVD. 2003. España.

(3) Juan Jesús Haro. Los Astronautas del Apolo XI encontraron ruinas en la luna: Declaraciones de Alan Davis (NASA). En revista ENIGMA. 1995. España.

Publicado en Bolivia el 16 de marzo de 2009

Fuente: http://www.eldiario.net/noticias/2009/2009_03/nt090316/1_01opn.php